Aula – Taller en Derechos Humanos por medio de la Literatura Paraguaya


JOSEFINA PLA, LA ESTRELLA MÁS BRILLANTE DEL CIELO CULTURAL PARAGUAYO
29/04/2010, 12:31 PM
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                                                            Por Víctor-jacinto Flecha

 

El lunes 11 de enero de 1999 a las 17.30 horas falleció María Josefina Plá Guerra Galvani, española de nacimiento, paraguaya por opción. Mencionar a Josefina es como tocar la esencia misma de la producción cultural en el Paraguay contemporáneo; es como referirse a un ejemplo de centralidad humana con una renovación de la práctica intelectual y creativa en gran parte de este siglo.

 Josefina Plá, todo un paradigma

 Josefina Pla, a pesar de haber desaparecido,  sigue constituyendo el paradigma más acabado de la ética intelectual en un espacio de tiempo en que la barbarie asoló a la nación paraguaya.  La producción cultural contemporánea del Paraguay debe a Josefina Pla mucho de lo que es. De hecho, no existió en toda la historia de los últimos 70 años, un acontecimiento del hacer intelectual y/o artístico en que Josefina Pla no estuviera presente, cuando no ella misma, a través de sus amigos y discípulos.

Llegada al Paraguay en 1925 desde su España natal y como otros compatriotas suyos, Rafael Barrett o Viriato Díaz Pérez, por no hablar sino de quienes impregnaron de elementos vivificadores en la cultura paraguaya de este siglo, se entregó a esta tierra sin altibajos, con sacrificios y sin esperar recompensas. Josefina pudo haber elegido otros territorios más benignos que el Paraguay para el desarrollo de su genio, sin embargo quedó plantada y enraizada aquí, donde quizás ella sintió que la necesitaban.

Ella se ha dado en plenitud a todos los que buscaron en sus afanes algún guía, algún consejo, alguna formación e información. Desde Augusto Roa Bastos hasta jóvenes inquietos, algunos que se hicieron famosos posteriormente, reconocen la deuda de haberles ayudado a descubrir el mundo de la creación. Su aporte al surgimiento de nuevos cultores plásticos y literarios es de una magnificencia extraordinaria.

Y es así que quizás, por encontrarse en tierra baldía, se le presentó la necesidad de multiplicarse como los peces y los panes bíblicos. Todo cuanto hacía los realizaba con un maestrazgo extraordinario. En la actualidad pueden existir muy pocas mujeres en Iberoamérica del temple de Josefina Pla y que pueda comparársela. La señora Pla descolló su labor en las artes plásticas, en la poesía, en el teatro, en la crítica, en la narrativa, en la historia social y cultural, en la cátedra y en todo cuanto hiciera la revelación de esta tierra incógnita.

Como poeta, en este tiempo, es una de las voces más firme y esenciales del habla española.

 JOSEFINA PLA, SU INFANCIA

Nacida a fines del siglo XX (presumiblemente en 1897) en una pequeña isla llamada De Lobos en las Canarias, en realidad no era más que un peñón, en donde no existían otras cosas que el faro, algunas cabras y camellos. Su padre, Leopoldo Plá, era el encargado de encender el faro y su familia los únicos habitantes de esa isla desierta y desolada de árboles, donde el sol calcinaba a las piedras. La familia de Josefina no tenía otra comunicación con el mundo que la lancha militar que les acercaba provistas, de tiempo en tiempo. Era tal la soledad de esta familia que Josefina recién fue bautizada cuando su padre fue traslado a otra isla con faro, cinco a seis años después del nacimiento de la misma, Fuente Ventura. Por ello, su fecha nacimiento figuraba en 1903 que era la fecha su bautismo. Recuerda Josefina que su padre, como tenía dinero ahorrado de su tiempo de trabajo en el peñón de Lobos, hizo una verdadera fiesta popular por su bautismo. Invitó a toda la gente del villorrio y a lomo de camello, vestidos con los trajes regionales de Canaria, subieron a la ermita en la montaña para ser bautizada con el nombre de María Josefa Guerra Galvani Plá (primero el apellido materno y luego paterno, como se usaba en Canarias en esa época). Ella guarda en su memoria tal evento, casi cien años después, como un sol de su infancia.

Su padre, además de farero, era un escritor y recibía en forma permanente junto a las provistas, libros de toda laya. Josefina aprendió muy pronto, jugando con su padre la sopa de letras, a leer y luego comenzó a escribir desde muy pequeña.

 JOSEFINA Y EL PARAGUAY

A principios de los años 20 conoció a un artista venido de un país hispanoamericano, un país-isla rodeada de tierra, Andrés Campos Cervera (1888 – 1937) de quien quedó subyugada a tal punto de casarse años después a través de un poder para luego emprender el viaje que lo llevaría al Paraguay misterioso, en 1925, según prueban algunas cartas familiares de la época.

La familia Campos Cervera y de Herrería era una familia de abolengo no solo en Paraguay sino en España de dónde provenían. La llegada de Josefina, hija de un farero, no le debió gustar nada, hasta el punto de apodarla como “gitana advenediza”. (hoy hay que decir toda la verdad). Así que prontamente fue a vivir la pareja -Julián de la herrería/Josefina Plá- en una casita que hacía de taller-habitación no lejos del centro de la ciudad, pero ya era un suburbio para la época. En esa misma casa en donde recibió a tantas gentes, en donde trabajó duramente toda su vida, falleció el lunes a la tardecita.

Josefina, trabajadora impenitente, después de llegar al Paraguay muy rápidamente descolló en la prensa, en el teatro y desarrolló actividades diversas como madrina de guerra de los soldados del Chaco o directora de una publicación en guaraní dirigida a los soldados del frente. En 1933 publicó su primer libro de poemas, “El precio de los sueños” en donde se anuncia ya la renovación de las letras paraguayas.  En 1934  regresa a España con su marido. Se radican en Valencia en donde su marido trabajó en “Academia de San Carlos”. La detonación de la guerra civil española con toda su violencia, el hambre y la miseria les atenaza a la parea. Andrés Campos Cervera, de salud precaria no soporta la cruz y falleció en Valencia, en 1937. Josefina en su desesperación huye hacia Francia, cruzando la frontera a pié. Logra vender una colección de estampillas paraguayas con lo que se hace del dinero para poder embarcarse al Paraguay. Su hijo Ariel cuenta la anécdota de su madre, que cuando Josefina logró atravesar la frontera lo primero que pide en un café es una tasa de azúcar. No había probado azúcar por largo tiempo, debido a la escasez de la guerra.

Josefina llega al Paraguay el mismo año y se quedó para siempre. Es cierto que recién en 1939 termina la guerra civil y ya muy prontamente comenzó la otra más atroz, la segunda guerra mundial. En eses años despliega una actividad extraordinaria a favor de la causa aliada. Dirige con Roa Bastos una audición por radio sobre los acontecimientos guerreros. Luego opta por quedarse en el Paraguay aún cuando la violencia de los años 40 y cincuenta no ayudan en nada a la labor intelectual. Alguien  le había preguntado por que no optó por el exilio y ella respondió que alguno debiera quedarse para sostener la antorcha del espíritu. Y realmente fue eso lo que hizo: entregarse enteramente a su país de adopción.

El congreso Nacional le confirió en forma unánime la nacionalidad paraguaya honoraria en 1998. Esta distinción para quien había optado mucho tiempo antes dicha nacionalidad no era honrarla a ella misma sino era el Paraguay que se honoraba.  

 LA ÉTICA COMO ESENCIA DE LA VIDA

A Josefina Pla se le tocó vivir un tiempo difícil, ella tuvo que vencer barreras infranqueables de un Paraguay dominado por hombres machistas. Ser mujer e intelectual eran demasiado para una sociedad oligárquica que negaba valores a quien no fuera de su clase y de su estilo pacato de la vida. Pero Josefina venció a todos con su trabajo y con una ética intelectual lograda por muy pocos en nuestro país. Actualmente no existe nadie que pueda negarle los méritos logrados a pesar de ellos mismos.

Además el tiempo histórico contribuyó a acrecentar en ella el ejercicio intelectual y artístico como un apostolado.  La guerra del Chaco (1932-1935), la emergencia de los militares en el poder político de la República (1936), la dictadura de Higinio Morínigo (1940-1947), la cruenta guerra civil de 1947 y toda la violencia posterior contra todo lo que significare cultura y la longeva dictadura de Alfredo Stroessner (1954 – 1989). Ha visto desaparecer amigos entrañables, exiliados unos, muertos otros, o empotrados en el poder, los menos. Sobre sus hombros de mujer sostuvo la antorcha de la dignidad y el decoro intelectual. Fue una de las pocas que quedó en el exilio interno después del 47. Y en ese exilio interno su labor fue extraordinaria. Al quedarse sola creó alternativas para tener nuevas amistades culturales fundando núcleos con jóvenes. Así fue mentora del “Arte Nuevo” y colaboró al surgimiento de nuevas hornadas literarias. La semilla por ella sembrada comienza a florecer en este nuevo tiempo de esperanzas. La mayor herencia que nos lega Josefina Pla, aparte de su obra extraordinaria, es el sentido de la ética, en que tan pocos maestros quedan de ese porte.

 Josefina Pla había escrito alguna vez, en su desesperado apostolado, que su labor era como signos en la arena. Sin embargo, la arena suele hacerse piedra y servir de cimiento para construcciones sólidas. La cultura paraguaya contemporánea tiene en Josefina su más sólido cimiento y en la misma medida que pase el tiempo este cimiento se hará más nítido y grandioso. Gracias por tu dación, Josefina.

 PRINCIPALES LIBROS PUBLICADOS Y OBRAS TEATRALES REPRESENTADAS

             POESÍAS

  •                         El precio de los sueños, Asunción, El Liberal, 1934
  •                         La raíz y la aurora, Asunción, Diálogo, 1960
  •                         Rostros en el agua, Asunción, Diálogo, 1965
  •                         Invención de la muerte, Asunción, Diálogo, 1965
  •                         Satélites oscuros, Asunción, Diálogo, 1966
  •                         El polvo enamorado, Asunción, Diálogo, 1968
  •                         Desnudo día, Asunción, Diálogo, 1968
  •                         Luz negra, Asunción, Signos, 1975
  •                         Antología Poética, 1927 – 1977, Asunción, Cabildo, 1977
  •                         Follaje del tiempo, Asunción, Alcándara, 1982
  •                         Tiempo y tiniebla, Asunción, Alcándara, 1982
  •                         Cambiar sueños por sombras, Asunción, Alcándara, 1984
  •                         La nave del olvido, Palma de Mallorca, Ripoll, 1985
  •                         La llama y la arena, Asunción, Alcádara, 1985
  •                         El infierno perdido y otros poemas inéditos
  •                         Los treinta mil ausentes, Asunción, Arte Nuevo, 1985
  •                         Poesías Completas, Asunción, El Lector, 1996

TEATRO

  •                         Aquí no ha pasado nada
  •                         Un sobre en blanco
  •                         Adonde irás Ña Romualda
  •                         Fiesta en el río
  •                         La cocina de la sombras
  •                         Esta es la casa que Juana construyó
  •                         El pendiente inesperado
  •                         Las ocho sobre el mar
  •                         El profesor
  •                         Ad Augusta per Angusta
  •                         Qué gran cosa es el teléfono
  •                         Historia de un número
  •                         Alcestes
  •                         El pan del avaro
  •                         El empleo
  •                         Rapsodia de Eurícide y Orfeo

             ENSAYOS

  •                          Cuatro Siglos de Teatro en el Paraguay – 1966
  •                         La Cultura Paraguaya y el Libro Asunción, 1983)
  •                         Literatura Paraguaya en el Siglo XX, 1976
  •                         Apuntes para una Historia de la Cultura Paraguaya, 1967
  •                         Arte Actual en el Paraguay,  1983
  •                         Impacto de la Cultura de las Reducciones en lo Nacional, 1975
  •                         Apuntes para una aproximación  a la Imaginería Paraguaya, 1985
  •                         El Templo de Yaguarón, 1970
  •                         El Barroco Hispano Guaraní, 1975
  •                         Las Artesanías en el Paraguay, 1969
  •                         Ñanduti.  Encrucijada de dos mundos, 1983
  •                         Espíritu del fuego, 1977
  •                         El libro en la época colonial (¿)
  •                         Bilingüismo y tercera lengua en el Paraguay, 1975
  •                         Españoles en la cultura del Paraguay, 1985 
  •                         La mujer en la plástica Paraguaya, 1989

                   HISTORIA SOCIAL

  •                          Hermano Negro. Historia de los negros en el Paraguay, 1970
  •                         Algunas mujeres de la Conquista
  •                         Los Británicos en el Paraguay

Soy

Carne transida, opaco ventanal de tristeza,
agua que huye del cielo en perpetuo temblor;
vaso que no ha sabido colmarse de pureza
ni abrirse ancho a los negros raudales del horror.
 
¡Ojos que no sirvieron para mirar la muerte,
boca que no ha rendido su gran beso de amor!
Manos como dos alas heridas: ¡diestra inerte
que no consigue alzarse a zona de fulgor!
 
Planta errátil e incierta, cobarde ante el abrojo,
reacia al duro viaje, esquiva al culto fiel;
¡rodillas que el placer no hincó ante su altar rojo,
mas que el remordimiento no ha logrado vencer!
 
Garganta temerosa del entrañable grito
que desnuda la carne del último dolor:
¡lengua que es como piedra al dulzor infinito
de la verdad postrera dormida en la pasión!
 
Haz de inútiles rosas, agostándose en sombra,
pozo oculto que nunca abrevó una gran sed;
prado que no ha podido amansarse en alfombra

Desde cuándo

…¿Desde cuándo marchabas a mi lado,
desde cuándo…? Tus pasos
¿desde cuándo, en la noche, aproximándose,
ocultos tras de cada latido…? ¿Desde cuándo…?
 
¿Desde cuándo, en la noche, por los valles sin nombre,
rastreando mi angustia?
Y tras de cada puerta abriéndose, y de cada
recodo el camino, ¿desde cuándo?
 
¿Desde cuándo tus sienes en las salvias
del reposo tranquilo?
¿Desde cuándo tus brazos en los cálidos ramos
del viril eucalipto, bajo las siestas altas?
 
…¿Y desde cuándo el pedregal desnudo;
desde cuándo el desierto irredimible?
¿Desde cuándo la brasa los párpados;
esta sed, desde cuándo?
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . .
…¿Desde cuándo este siempre irrevocable;
esta muerte creciendo, desde cuándo…?

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4 comentarios so far
Deja un comentario

cpol

Comentario por rafyelis

hasooooneeeeeeeeeee

Comentario por celeste

me encanta las obras de josefina pla en espacial sus poesias u ejempl para todos nosotros de verdad es de admirar

Comentario por celeste perez

me gustan las obras de josefina pla y su hijo es una gran persona y profesor

Comentario por leila




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